¿Los niños se quedan tranquilos con el Yoga?

Es una de las preguntas frecuentes y favoritas que me hacen cuando la gente cuestiona sobre mi trabajo, mi profesión y mi pasión: hacer yoga para niños, niñas y familias! La respuestas es que si, la respuesta es que efectivamente los niños se quedan calmados y entran a una relajación al final de la clase, a veces al principio depende del día que todos hayamos tenido, pero para llegar a ello hay un proceso.

P1140378

La sesión de yoga de niños como la de adultos consta de trabajar la conciencia corporal a través de posturas (que no precisamente tiene que ser las mismas que en una clase de adultos, aquí, creamos unas muy bonitas, beneficiosas e interesantes y novedosas), la respiración consiente, la atención plena del aquí y el ahora (mindfulness), el amor por uno mismo y por todo lo que nos rodea, la relajación pero también tenemos una parte donde podemos comunicamos que se llaman charlas del corazón, aquí nos permitimos hablar de lo que nos gusta y de lo que no, hablamos y ponemos nombre a nuestras emociones, este espacio es para expresar lo que nos pasa, un espacio de confianza, donde el respeto por el otro es lo más importante.

Casi igual que un yoga para adultos, la pequeña diferencia es que todo lo hacemos jugando. Jugar es el elemento, la materia prima, con la que Yoguitos comparte la práctica del yoga para niños, y es así como durante 60 minutos conocemos el yoga y lo hacemos parte de nosotros.

Cantamos, bailamos, corremos de un lado para otro siendo elefantes, caballos, jirafas, perros, cangrejos, reafirmamos las partes de nuestro cuerpo invitándolas a moverse una por una, nos concentramos en un color, en un sabor, platicamos, inflamos un globo y nos reímos mucho (la mejor parte), después de todo esto, NO HACEMOS NADA.

No hacer nada, mientras estiramos el cuerpo en el suelo, todo estirado en la tierra, si es posible hasta cerramos los ojos e intentamos escuchar como late nuestro Corazón y como respira nuestra panza; a lo lejos escuchamos música con sonidos especiales que en vez de ganas de bailar, nos dan ganas de sólo escuchar, nuestro cuerpo aquí sólo necesita recuperase después de haberse movido tanto, ahora a nuestro cuerpo le apetece quedarse QUIETO!

IMG_4738

No todo el grupo queremos quedarnos quietos, pero observamos, escuchamos, nos movemos aunque sea sólo con un dedo, una pierna o un brazo, pero eso si, en silencio, permitiendo que nuestros compañeros que si quieren descansar lo hagan; sabemos que con la práctica, llegaremos a una RELAJACIÓN COMPLETA.

Nuestro objetivo no es que los niños se tranquilicen o se queden quietos por lapsus grandes de tiempo, nuestro objetivo es que aprendan a reconocer cuando su cuerpo necesita un descanso, y reconocer que cuando hacemos muchas cosas, el mejor regalo que nos podemos dar es tirarnos al suelo y respirar para después continuar. 

Pd. Con amor para todas las personas que alguna vez me han hecho esta pregunta y a todas las que dudan que sus hijos, sobrinos, nietos, alumnos, puedan estar unos minutos CALMADOS.

mandarina